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El boyero de Berna es un perro muy sensible. Debemos prestar especial atención a su socialización desde cachorro para evitar más tarde problemas de comportamiento en nuestros perros adultos como miedos, fobias, agresividad... Para ello se hace imprescindible tener claros una serie de conceptos:

 

 

 

Los primeros meses de vida marcarán al futuro perro adulto



Tendemos a mezclar los conceptos "imprinting" y "socialización" y eso no es del todo correcto. Es cierto que son términos que van de la mano, pero existen algunas diferencias.

El imprintingSe denomina así al cúmulo de experiencias que vive un cachorro desde que nace, el "aprendizaje" que le lleva a saber qué es (un perro) y con quién está (con otros perros, su madre, sus hermanos... y humanos). Un imprinting satisfactorio no es complicado, en realidad es sencillísimo, es lo que deberia suceder en un entorno sano y natural: simplemente se trata de que el cachorro tenga relación con sus hermanos, madre, y humanos desde que nace, aunque sea por periodos breves de tiempo.

La estimulación temprana, crea un imprinting extraordinariamente positivo, que servirá de base para una correcta socialización, además de estimular al cachorro. El "periodo sensible", en el que el cachorro debe vivir estas experiencias de imprinting, abarca desde la semana 2-3 hasta la 10-12. Transcurrido este tiempo (después de la semana 15-16) el cachorro deja de estar receptivo ante los diferentes estímulos y será difícil que después responda a las correciones de conductas inadecuadas.

 

La socialización. El objetivo es que el cachorro comprenda su espacio en el mundo real, lejos de su madre y hermanos. El periodo crítico para adquirir esas experiencias que le marcarán de por vida, abarca aproximadamente desde las 8 semanas (dos meses) hasta las 16-18  (4 ó 4 meses y medio). Esto incluye a su vez tres "socializaciones" diferentes:

 

La socialización con otros perros. Si ha tenido un correcto imprinting el cachorro ya "sabe" que es un perro, pero eso no es sinónimo de "saber comportarse" con otros perros,  ni de "saber" cuál es su lugar entre otros perros. Es imprescindible que el cachorro tenga experiencias con otros cachorros. Una buena idea es acudir a diario a parques o lugares en los que pueda interactuar con animales de su edad, más jovenes, adultos... Por supuesto, estas "reuniones de cachorros" deben realizarse bajo supervisión y procurando que no existan grandes diferencias de tamaño (un cachorro de apenas tres meses y tal vez 7 u 8 kilos de peso como mucho, puede peligrar entre los juegos y carreras de perros "adolescentes" de 50 kilos). En estos momentos nuestro cachorro puede (y debe) ser educado con perseverancia y evidentemente sin violencia.

Es un periodo de suma importancia, por lo que debemos evitar todo tipo de experiencias traumáticas que pueden generar miedos muy difíciles de tratar o solucionar en su etapa adulta. De igual forma, una socialización adecuada evitará en el futuro la mayoria de problemas de agresividad con otros perros.

 

La socialización con otros animales. Al mismo tiempo debemos intercalar experiencias con otros animales, lo que en entornos urbanos no es precisamente fácil. Un gato de un amigo, un paseo por el campo... cualquier oportunidad será buena para que el cachorro descubra que su mundo de perrosy humanos también alberga otras especies. En individuos o razas con marcado carácter predador debemos hacer aún más esfuerzo en este sentido. Ojo, no se trata de llevar al cachorro al zoo, simplemente "presentarle" a otros seres vivos.

 

La socialización con el ser humano. Sí, de acuerdo, vive en una casa, pero su "mundo" se restringe -en el mejor de los casos- a media docena de personas. Las "reuniones de cachorros" son un buen momento para que el cachorro descubra que existen más humanos en el mundo. Una idea excelente, que agradeceremos en el futuro aunque sea muy incómodo al principio, es simplemente pasear por la calle. No todo es parque y correr, un perro que vive en un entorno urbano debe desenvolverse a la perfección en una acera de un metro de ancho. También debemos provocar situaciones en las que el humano demuestre su autoridad, su posición en la jerarquía: el humano decide cuándo se juega, cuándo se come, cuándo una riña entre cachorros ha traspasado los límites, cuándo se duerme... Pero esa autoridad debe ser ejercida de forma justa. No existe animal en el mundo que sepa mejor que un perro lo que es la justicia. Una reprimenda excesiva puede afectar mucho al cachorro, y si es injustificada (ya sabes... un mal día en la oficina...) es absolutamente desconcertante. En el primer caso le estaremos enviando un mensaje de agresividad fuera de lugar, en el segundo anularemos lo que hayamos hecho bien antes, simplemente porque un perro no lo comprenderá.

 

Texto original extraído de la web oficial de doogweb con el permiso de Juan F. Calle

http://www.doogweb.es/?s=socializacion+e+imprinting+del+cachorro

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